martes, marzo 31, 2015

La Isla Mínima

Vista la cinta en la comodidad de casa y bajo la manta. Esta cinta ganadora de n premios de la Academia Española (aka Goya) me ha dejado un sabor agridulce. Es una cinta muy buena, muy bien interpretada y con una atmósfera perfecta, un diseño de producción envidiable y en general una producción fantástica. Pero la historia falla. Lo siento. La he visto ciento de veces. Esta historia no tiene nada de original (quizá la ambientación en esa vieja España de 1980) es un cliché policíaco repetido. Y además, lo siento, acabo de verla en todo su esplendor, mucho mejor en True Detective.

El argumento de La Isla Mínima sería: "Juan y Pedro son dos policías de homicidios de Madrid, ideológicamente opuestos, que son expedientados y castigados a desplazarse a un remoto y olvidado pueblo de las marismas del Guadalquivir a investigar la desaparición y brutal asesinato de dos chicas adolescentes durante sus fiestas. Estamos en la España de 1980, recién entrados en la democracia. Juntos, deberán superar sus diferencias y descubrir y enfrentarse a un salvaje asesino que lleva años matando a chicas adolescentes en una comunidad anclada en el pasado donde las mujeres no le importan a nadie."

La cinta es puro cine policíaco con tintes sociopolíticos. Este último aspecto que debería darle un cariz más importante y más trascendental a la historia lo único que hace es liarla más. El guión se movía muy bien en el aspecto más "lúdico" y de entretenimiento del thriller pero en la parte más política, mezclando esa España de odios y extremos que acaba de pasar a la democracia fracasa al no contar nada, al quedarse muy tibia y a liar al espectador.

Además, como decía en la entradilla, el guión es muy pero que muy previsible. No porque no esté bien desarrollado y contado, no. Es porque ya lo hemos visto. Sabemos que los policías son antagonistas (políticos y fuera de la política). Uno el joven idealista. Otro el viejo que se las sabe todas. Sabemos como va a actuar cada uno en cada momento. Sabemos lo que van a hacer los malos, los demás personajes. Lo sabemos todo. Es una pena.

La parte artística es la fuerte. Toda. Desde un diseño de producción y ambientación ASOMBROSO. Las dos interpretaciones magistrales, tanto Raúl Arévalo como Javier Gutiérrez. Ambos se comen la pantalla y juntos hacen unos duelos magníficos, pero por separado aún están mejor. La fotografía es preciosa, el montaje impecable, y la música muy necesaria. Así así podría seguir. Todos los premios en este sentido me parecen pocos y sin duda, los merece.

En fin, una película muy buena, eso es innegable. Una producción española que destaca sobre el resto de la producción patria. Sin embargo deja un sabor amargo, como la propia historia, ya que de original no tiene mucho. Una pena.

viernes, marzo 20, 2015

El Misterio de Sittaford

Otro libro más de la señora Christie leído en los aviones. "El Misterio de Sittaford" es de 1931 pero como todos los libros de la querida Agatha sigue siendo actual e imperecedero. De este, como de todos los anteriores (podéis usar la etiqueta para acceder a todas las críticas de los libros de Agatha que he hecho), no me acordaba para nada el argumento, y en contra de la tónica habitual, ha sido bastante predecible. Así de memoria, diría que es el único predecible que he leído en este repaso que llevo haciendo unos años atrás (desde septiembre de 2012).

El argumento de esta novela sería: "Sittaford es una mansión localizada en una pequeña ciudadela de la campiña inglesa. Su dueño, Joseph Trevelyan, la alquila durante el invierno a las señoras Willet, madre e hija, y él se muda a la ciudad más próxima. Alrededor de la mansión existen seis casas menores, construidas y vendidas o alquiladas por Trevelyan. Las nuevas moradoras de la mansión quieren establecer buenas relaciones con los vecinos y los invitan frecuentemente para tomar té y jugar en las frías tardes del invierno inglés. Una tarde deciden jugar ouija para así comunicarse con los espíritus y reciben un mensaje: "el Sr. Trevelyan fue asesinado justo en aquel instante". Su mejor amigo, que vive en una de las casas y que participaba del juego, se precipita a la ciudad en medio de una nevada y a su regreso confirma que su mejor amigo ha muerto. Un sobrino de Trevelyan es acusado de asesinarlo, mientras su novia, Emily Trefusis, junto a un periodista, Charles Enderby, no se dan por vencidos. Van a la ciudadela de Sittaford a investigar la situación para probar la inocencia de su amado."

Lo mejor de la novela son las dos investigaciones paralelas que hay. Por un lado, tenemos la de la policía, por el inspector Narracott y la de la señirita Trefussi. Se encontrarán en varias y ocasiones y diremos que el entuerto lo resuelven a partes iguales. Además es muy buena, como siempre, la disección que hace la autora de los personajes y sus motivaciones.

La peor parte, como decía en la entradilla, se la lleva la historia. Para nada es la mejor de las de la señora, y si encima el lector es capaz de no sorprenderse con la resolución y adivinar el asesino, pues peor me lo pones. Quizá, uno de los problemas es que la historia se hace algo densa y repetitiva en algún momento, y eso hace pensar demasiado al lector. La acción no se desarrolla tan bien como es habitual.

En fin, una novela menor de la señora Christie. No la pondría en la cola habiendo otras muchas mejores, pero como siempre es un placer leer algo de 1930 y que resulte bueno y actual, y que siga siendo un referente en el "whodunit".

jueves, marzo 05, 2015

HUGO: El Hombre que Vendió la Luna

Otro libro, otro premio Hugo de Robert A. Heinlein. En este caso es Premio Retro Hugo 1951, otorgado en 2001. Y la verdad es que cuanto más leo de Heinlein más me gusta. Era un auténtico genio de la Ciencia Ficción y sus historias son tan actuales pese a tener más de 60 años que asusta. De hecho esta "El Hombre que Vendió la Luna" para mi, personalmente, inicia un ciclo que terminaría con "La Luna es una Cruel Amante" cuya crítica tenéis aquí.

En fin, esta "El Hombre que Vendió la Luna" es una preciosidad de novela, una magnífica obra de Ciencia Ficción, que honra la exploración espacial y sobre todo la curiosidad y el perseguir los sueños. El argumento del libro sería: "Asistimos a una empresa imposible por Delos Harriman. El protagonista pretende llegar a la Luna, colonizarla y hacer de ella un negocio sostenible durante su colonización.".

Lo más importante de la obra es que está escrita en 1951. Es decir, cuando aún no habíamos llegado a la Luna. Heinlein imagina el modo en que el hombre llegaría, que dista mucho de ser como en realidad se llegó. De hecho, el argumento se olvida prácticamente de este hecho. No asistimos a como se llega, asistimos a COMO SE PREPARA un proyecto para llegar a la Luna. Como digo, la novela  se dedica a contar mas que el viaje en si, la preparación del mismo, mezcla la ciencia con la economía y la política mundial. Narra las trabas que tiene que superar esta iniciativa privada para llegar a la Luna. Todo ello con el protagonismo de D.D. Harriman y con momento muy hilarantes, como la venta de parcelas, derechos de explotación o los teje-manejes con los diamantes que se supone hay en la superficie lunar (sic).

El aliento poético que respira toda la obra es magistral. El mensaje que transmite la particular filosofía de Delos D. Harriman, ese extraño y soñador hombre hecho así mismo, es universal. Tiene un sueño, lo perseguirá aunque sea lo último que haga. La edificación de su gran imperio económico en aras de un ideal de soñador, es un canto al espíritu emprendedor del hombre idealista que, a bordo de una nueva Mayflower, intenta conseguir el anhelo de nuevos horizontes de toda una vida.

Además esta obra incorpora un relato final. Un verdadero epílogo titulado "Requiem". Es el mejor cierre posible a la aventura de Delos Harriman y su sueño por la Luna. Magnífico cierre para la novela corta.

En fin, otra maravilla de la Ciencia Ficción de los años 50. Una verdadera obra de arte en forma de novela corta, con la esencia de la SF americana más tradicional pero tremendamente actual, y si no pensar en todo lo que lían las corporaciones actuales por un trozo más de tierra, selva, petróleo o lo que sea. Sin embargo Delos o Heinlein persiguen un sueño, mucho más prosaico.