lunes, febrero 11, 2013

Identidad Secreta

El cómic que me he leído el fin de semana. Lo tenía por casa desde hace mucho tiempo, y nunca me ponía con él. Son 4 tomos y la verdad es que me daba pereza leerlo en papel. Así qué, al final, he optado por leerlo en digital gracias al "Perfect Viewer" (genial visor de cómica para Android que podéis descargar aquí) y vaya gozada de tarde de fin de semana.

"Identidad Secreta" es un cómic de Superman, pero no es un cómic al uso. El argumento sería el siguiente: "Estamos en un universo en el que los súper héroes no existen, son sólo personajes de cómics. Superman es uno de esos cómics, conocidos por todo el mundo y es marca registrada. En un pueblo de Kansas, la familia Kent tiene un hijo, y no se les ocurre mejor broma, que llamarlo Clark. La vida de este niño y adolescente será un infierno, ya que siempre está aguantando bromas sobre su nombre y supuesto destino a ser Superman. Bromas que incluso llegan de su familia. El jóven Clark se siente sólo, abrumado y derrumbado, y se refugia en la escritura, ya que quiere ser escritor. Un día, descubrirá, que el destino le tiene reservado una broma macabra, ya que de repente, tendrá los poderes de Superman. Desde ese momento, estallará en una libertad nueva, pero también en una pesadilla sobre su nueva identidad"

Desde hace años que leí el argumento me atrajo. No sólo me parece original e impactante, si no que además, la idea de centrarse en como sería la vida de ese Clark Kent que sufre por su nombre y apariencia (es que encima se parece al personaje del cómic de Superman) y como cambiaría radicalmente al adquirir los poderes del héroe es fascinante. Lo es, además, porqué los tomos van pasando por diferentes momentos de su vida. Kent envejece, y a la vez lo hace su alter ego Superman. Asistimos a la vida de Clark, afanado en que nadie descubra que es Superman, a la vez que lleva una vida personal y salva vidas en catástrofes y accidentes. No quiere mezclar su amor (por cuestiones del destino, con una Lois) con su identidad secreta, ya que el Gobierno de los USA encima le persigue y quiere capturarlo.

Cómo decía los capítulos de la vida de Kent son: Smallville, Metrópolis, La Fortaleza y El Mañana. Este último es el que más me ha gustado. Sin querer caer en el spoiler, se trata del ocaso tanto de Clark Kent como de Superman, en un epílogo precioso que cierra la historia de manera perfecta. Cómo decía, la historia se centra en los problemas de Kent para sobrellevar el peso de ser, para todo el mundo, el tipo que se parece a Superman PERO NO LO ES, y el peso de efectivamente ser Superman sin que los demás puedan saberlo. Las dudas, temores y tribulaciones son el motor del cómic, y esto es llevado al extremo con insospechados giros en la vida de Clark Kent, y hasta ahí puedo escribir.

Otro pequeño acierto del cómic es que mezcla, en momentos muy concretos y acertados, páginas del cómic de Superman "tradicional" con la historia "real", para enfatizar, sobre todo, estados de ánimo y episodio concretos de la vida de este Clark Kent. Recurso que será llevado al extremo en los momentos finales, como digo en ese epílogo que me ha parecido precioso.

En fin, un cómic de Kurt Busiek y Stuart Immonen que da una vuelta de tuerca al mítico Superman. Podría decirse que es "meta" tratar al héroe mítico, desde la perspectiva más bien de Clark Kent, de un Clark Kent un tanto atípico. Recomendable.

viernes, febrero 08, 2013

Android y la personalización: LMT

Una de las cosas que me encanta, y que he repetido por pasiva y por activa, de Android es la personalización. Algo que otros sistemas operativos para móviles/smartphones no permiten. En Android puedes cambiar casi cualquier cosa, reemplazando aplicaciones del sistema por alguna otra que te guste más, o bien, cambiando el aspecto totalmente del terminal. Es decir, con muy poco esfuerzo, puedes hacer que no haya dos Android iguales.

Esto aún se puede llevar al extremo si tienes "root" en tu terminal y si tienes algún firmware (o rom) cocinada, ya que las posibilidades de personalización son aún más amplias. 

En mi terminal, bueno, en los 3 Android que he tenido, siempre he puesto un firmware de CyanogenMod. En este caso, en mi Galaxy Nexus llevo CyanogenMod 10.1 basado en Jelly Bean 4.2.1.  Esta rom (CM 10.1) permite una personalización muy amplia, desde cambiar el aspecto gráfico con temas, que te cambian los iconos, colores del sistema, animaciones y demás, hasta poder llevar dos fondos de pantalla diferentes, uno para la pantalla de bloqueo y otro para el escritorio. Pero permite muchas más cosas. Pero además, estos días estoy llevando la personalización a otro límite, gracias a una aplicación llamada LMT.

Hasta ahora he sido muy "purista" con la barra de navegación de Android, y no he querido personalizarla mucho. Esa barra que desde la versión 4.0 ICS en los dispositivos Nexus "dibujaba" los botones en la parte inferior de la pantalla. Son botones por software y por tanto, totalmente controlables desde el sistema operativo. Android puro (AOSP) aún no le ha sacado mucho partido al hecho de que los botones se pueden pintar y/o hacer desaparecer según convenga. En CyanogenMod se han hecho mejoras (y en otros firmware aún más) pero YO hasta ahora me limitaba a personalizar que botones quería en esa barra. Pero gracias a un compañero (¡Hola Mikel!) que trastea mucho más que yo con Android, he descubierto que se puede vivir sin la barra de navegación, ganando mucha, pero que mucha pantalla (de la ya de por sí gran pantalla de 4,7" de mi Nexus). Para ello, he ocultado la barra y uso el launcher LMT.

Esta launcher permite lanzar un menú de opciones o "Pie" según unos gestos o dónde pulses de la pantalla. Además permite lanzar acciones en función de gestos también. Pero con el "Pie" de momento me es suficiente. Cuando pulso en la derecha o izquierda de la pantalla, en el borde, puedo sacar un menú con botones y accesos directos.

Es infinitamente configurable, como toda buena aplicación Android programada. Puedes realizar acciones del sistema, moverte entre aplicaciones abiertas, lanzar scripts, lanzar aplicaciones, abrir menús, ver notificaciones, y sobre todo, tener simulada la barra de navegación con los botones de "home", "atras", "aplicaciones abiertas", "menú" y "buscar". Es súper útil. Y sobre todo he ganado pantalla para todas las demás aplicaciones. Aunque en las capturas siempre os estoy mostrando el "Pie", obviamente no está ahí hasta que no pulso con el dedo en el lugar configurado. De verdad, la ganancia de espacio en pantalla es enorme. Si se podría ganar aún más, quitando la barra de notificaciones, pero sin esa, de momento, si que no puedo vivir sin ella :)

lunes, febrero 04, 2013

Lincoln

Han sido casi dos horas y media de película, que a buen seguro volveré a ver (varias veces) en cuanto me haga con una versión en DVD, pero la sensación es que han pasado volando. Esos 150 minutos han sido MAGNÍFICOS, sencillamente emocionantes y BRILLANTES. Hoy en día, no conozco un cineasta, un director, que sea más fiel a si mismo, que sea capaz de contar (con maestría) lo que le interesa sin dejar de ser él mismo en cada secuencia. Resumiendo la crítica, como ya hice en tuiter, un maestro que es capaz que un pedazo de historia de un pueblo que ni nos va ni nos viene, TE EMOCIONE, te haga sentir júbilo y alegría, pena y desolación, y que vivas la votación de una enmienda a una constitución que no es la tuya, como si te fuera la vida en ello, es que es un PUTO GENIO sin parangón

El argumento de "Lincoln" sería: "Asistimos a los últimos compases de la guerra de independencia de USA. Abraham Lincoln recientemente reelegido como Presidente quiere aprobar, a toda costa, la 13ª enmienda a la Constitución, la que en la práctica abolirá la esclavitud. Asistimos pues a unos acontecimientos cruciales en la guerra y en el devenir de los Estados Unidos, sin olvidar que seremos testigos desde la propia vida, pública y personal, del presidente."

Lo primero es que es UNA PELÍCULA. Igual que ocurriera con "La Lista de Schindler" o "Munich", asistimos a un pedazo de historia según Spierlberg. Me da igual si las cosas ocurrieron así o no, me da igual si Lincoln era así o no. Igual que me creí la historia de Abagnale en "Catch Me If you Can", o la historia de Navorski en "La Terminal", o tantas otras, aquí me creo que Lincoln podría haber sido así. Lo que vemos, producto de un genial guión de  y  (autor del libro principal sobre el que está basado) es un DRAMA, de proporciones considerables. Pero es un drama contado con la magistral mano de Spielberg para envolver una historia en muchas. El drama está envuelto en "thriller" político, en un relato de guerra y en un alegato político. Si, totalmente político, como no podía ser menos al hablar de Lincoln.

La trama principal es la aprobación de la 13ª enmienda, pero además tenemos el drama de la guerra, el drama personal de Lincoln y su esposa. Cómo decía, son cosas que nos resultan ajenas, lejanas. Aquí no sabemos (mejor dicho, la gente en general no lo sabía) quién era Thaddeus Stevens o lo que supuso Ulysses S. Grant (que llegó a ser Presidente). Y sin embargo Spielberg es capaz, durante 150 minutos, de que todo eso NOS EMOCIONE. Lo vivamos como si fuera verdad, como si fuera un pedazo de nuestra pasada historia. Consigue que nos metamos de lleno en la conspiración y tramas políticas, y que contemos los votos a favor de la enmienda para saber si se aprueba o no. Eso es la magia de alguien que sabe contar las cosas visualmente de manera magistral.

Y por encima de todo está la figura de Lincoln y de Daniel Day-Lewis. Me ha pasado como con Superman y Reeve (lo podéis leer aquí). Desde ahora, pensar en Lincoln evocará a Day-Lewis. Esta  interpretación es tan impresionante que nadie duda que ganará su tercer Oscar y todos los premios que le pongan por delante. El actor británico se mete en la piel del personaje y se pierde en él, SE FUNDE. Hay una entrega TOTAL, y ya desde la IMPRESIONANTE primera escena hablando con los soldados, consigue que él mismo desaparezca y solo vemos y escuchamos a Lincoln. De hecho, en la escena final, triste escena final, asistimos al adios del Presidente, y no del actor. Day-Lewis y Spielberg consiguen que el retrato sea formidable y total. Pero aquí no queda la cosa. Tommy Lee Jones está genial, en el retórico Thaddeus Stevens, haciendo un fiero personaje abolicionista y con retrato final dulce y melancólico, como no podía ser menos en manos de Spielberg. Sally Field magnífica como la esposa y con un relieve emocional notable y sorprendente (de lo mejor del guión de Kushner) que Spielberg saca partido en cada escena, sobre todo en esa recepción dónde le da sopas con honda en un duelo de interpretación con Lee Jones. Y también un casi irreconocible James Spader lo hace de cine, liderando al trío cómico que no podía faltar (lo de humor, digo) en una cinta de Steven Spielberg.

El ritmo es endiablado. Los 150 minutos podrían resultar mortales, pero la mano de Spielberg para llevarnos a la guerra (en un inicio brutal, pero más adelante con ese paseo de Lincoln tras una batalla), a la votación, al dormitorio de Lincoln, etc. lo hace liviano y ameno todo el rato. Cómo digo, un ritmo fluido que te atrapa y te lleva, con brillantez, de un lado para otro, desde el drama, la desolación, a la alegría o al humos (el trío capitaneado por Spader es genial).

Y poco importa que sepamos como va a acabar todo, lo importante es el CAMINO. Los recursos usados por Spielberg, a través de imágenes que perdurarán en la memoria consiguen elevar a épico cada momento, sobre todo, como decía más arriba, el de la votación. Asistimos frenéticos a un momento clave, dónde un simple votación es seguida con emoción. Con giros de guión y acciones paralelas (en la Casa Blanca y en el Frente) que lo dotan de maestría épica, donde como espectadores caemos engatusados por Spielberg y celebramos como nuestra victoria personal la de Lincoln. Incluso el "Discurso de Gettysburg", duro, sencillo y directo, en manos de Spielberg toma un cariz de emotivo cierre a un personaje clave.

La fuerza de las imágenes de Spielberg es brutal. Sólo el uso que hace de la manera de caminar o la manera de levantarse (y la envergadura de Lincoln/Day-Lewis) es magistral. Pero Spielberg es que sabe contar las cosas. En el desenlace, en ese momento clave del asesinato de Lincoln, Steven Spielberg lo cuenta a su manera. Nos engaña. Nos lleva a un teatro, que no sabremos que no es el Ford. Si no que nos cuenta el momento dramático por medio de un niño. A través de sus ojos, de sus gritos y de su conocimiento. Genial.

Y no quiero dejar pasar el trabajo, una vez más, admirable, brillante y magistral de Janusz Kaminski, iluminando hábilmente todas las escenas, otorgando un aire sombrío y poderoso a todos los contraluces de la película. Kaminski ha tenido que luchar contra una iluminación de interiores que debió ser una pesadilla, pero es que los exteriores, o bien muy iluminados a plena luz del día o jugando con las sombras tampoco han debido ser fáciles. Spielberg juega con la figura de Lincoln, sobre todo con su cara, con los claros y oscuros, con iluminarla a medias, etc. Y Janusz tiene que dotarle a Steven de eso, y lo hace magistralmente. Sólo para la fotografía de la primera batalla, o bien de cuando Lincoln habla con los soldados la cinta ya merece el visionado. Pero es que, escenas que son pura maravilla fotográfica como esa en la que Lincoln se marcha de la Casa Blanca al final, son bellísimas por si misma.

En fin, una obra de arte. Una cinta maravillosa. El Cine hecho arte de transmitir sentimientos y emociones a través de una maravillosas imágenes, de secuencias duras y sin concesiones, de momentos brillantes, de discursos emotivos, de ritmo fluido y excelso. En resumen, de CINE con mayúsculas, de imágenes emocionantes y sentimientos.

viernes, febrero 01, 2013

Aprendiz de Jedi 09: La Lucha por la Verdad

Novena entrega de la saga de Star Wars de "Aprendiz de Jedi" que os empecé a contar aquí. Son una serie de novelas (alguien diría que juveniles, pero no estoy de acuerdo) escrita por Jude Watson (a excepción de el primer libro que fue escrito por Dave Wolverton) que cuenta la historia de Qui-Gon Jinn y su aprendiz Obi-Wan Kenobi antes de los acontecimientos de "La Amenaza Fantasma".

El argumento de esta nueva entrada sería el siguiente: "Qui-Gon Jinn y Adi Gallia son enviados con sus Padawans (Obi-Wan y Siri) a buscar una bebé sensible a la Fuerza en el planeta Kegan. Además, la misión debería servir para enseñar a los jóvenes aprendices a trabajar en equipo, algo que les cuesta en su entrenamiento en el Templo. Pero la gente de Kegan no quiere extraños en su mundo y pronto deben buscar al bebé, que ha desaparecido. Las cosas se complicarán en el momento que Siri y Obi-Wan deben abandonar a sus respectivos maestros para seguir con la misión por solitario, y empezarán a descubrir cosas extrañas en el planeta Kegan".

Esta entrega ha sido algo diferente a las demás. Mucho más dinámica y con referencias cruzadas entre Qui-Gon y de Obi-Wan. La única pega ha sido el final. Toda la novela corta transcurre a un ritmo vertiginoso y van pasando muchas cosas, pero de repente, llega el final, parece que hay un corte y a otra cosa. Si, se explica el final y el desenlace es completo, pero parece que ocurre en una página cuando en las 80 restantes se han contado otras muchas cosas. 

Cómo decía parece una entrega un poco más completa que las demás. Está llena de referencias al futuro de la saga, a cosas que le ocurrirán a Qui-Gon y a Obi-Wan. Además, el hecho de que vayan a buscar a un bebe sensible a la fuerza, tendrá mucho que ver con lo que harán en un futuro la pareja protagonista para con Anakin. En este sentido, me ha llenado mucho esta novena entrega. 

En fin, una novela más en la saga de "Aprendiz de Jedi", que como todas se lee en menos de dos horas y que no aporta más que el frikismo dentro de Star Wars, aunque esta un poco más, debido a las referencias futuras del universo Star Wars.