miércoles, julio 25, 2007

Banderas de Nuestros Padres


Debido a mis continuos viajes (tanto de trabajo como personales) aún no había tenido tiempo de escribir sobre esta gran cinta que pude ver hace poco. Banderas de Nuestros Padres es la última entrega (o media entrega) del genial director Clint Eastwood La cinta cuenta la historia que hay detrás y a los lados, de la famosísima foto del alzamiento de la bandera americana en el monte Suribachi, en la isla de Iwo Jima. Foto esta icónica para todos, los americanos que ven reflejada en ella el patriotismo, camaradería y sacrificio que esperan de sus tropas, y los antiamericanos que, tras curarse de las quemaduras que le producirá el contacto con ella, la interpretan como el típico montaje propagandístico promilitarista y fascista, sin que la realidad les importe demasiado.

Pero el bueno del vetusto director no se centra en la guerra, no. Su película va más allá. Se centra en lo que pasa cuando la mitad de los soldados que van a una batalla no regresan, y los que lo hacen sufren por los demás. Los llamados héroes que igual no lo son, o los que si lo son pero son olvidados. Da igual que fuera una guerra, podría ser una consultoría, lo importante son las personas y lo que queda de ellos tras un trauma tan importante.

La principal baza para mostrar la “verdad” sobre la guerra frente a la visión que tenemos de ella, destilada en los miles de fans que adoran a los nuevos héroes o los no menos numerosos periodistas que los acosan para ver si la dichosa foto es un montaje o no (vayan tranquilos, no lo es), Eastwood y Paul Haggis se valen de montar en paralelo dos momentos de la historia: la batalla en sí, cruel como pocas, y la gira en la que Hayes, Gagnon y Bradley se tuvieron que embarcar al volver a su país. Recorrieron todos los estados de la Unión para que la gente comprase los llamados “Bonos de guerra” pagarés estatales con los que se pretendía involucrar voluntariamente a la gente en el esfuerzo militar, en lugar de sacárselo directamente de los impuestos. Qué locura.

Clint hace una dirección increible, perfecta, preciosa e intimista. La batalla está a la altura de las grandes, y por momentos me pareció mejor que por ejemplo la de "Salvar al Soldado Ryan". ¿Por qué? ..por el montaje paralelo de la historia..impresionante.

En fin, podría escribir mucho más, pero no puedo :( ..así que simplemente decir que es una cinta magnífica, que estoy ansioso por ver la "otra versión" y que merece muchísimo la pena, quizá, de momento, lo mejor de 2007.

lunes, julio 09, 2007

Match Point

A veces parece mentira que la edad natural que uno tiene, no tenga nada que ver con la edad mental y la lucidez que algunos demuestran. En el caso de los directores de Cine actuales, tenemos ciertos "vejestorios" (y espero que ellos me perdonen el término) de más de 70 años, que se empeñan en demostrar, que su Cine es más fresco y joven que el de algunos imberbes. No puedo ocultar que pienso en Clint Eastwood y sus "Mystic River" o "Million Dollar Baby", pero es que la última de Allen, un director de 70 tacos, demuestra que este cineasta, aún es capaz de realizar una de las cintas más frescas que he visto este año.

El bueno de Allen ya avisó en su anterior película ("Melinda and Melinda") de que algo estaba cambiando. Mucho mejor que sus predecesoras ("Hollywood Ending" y "Anything Else") se dividía en dos historias. Una comedia clásica al igual que sus anteriores pinículas y otra, en un drama muy a sus orígenes oscuros de "La Otra Mujer" (Another Woman). El drama, era superior a la comedia, y en muchos momentos, el drama hasta era más cómico que la comedia. Pues bien, "Match Point" ha supuesto la continuación de la parte oscura, dramática y terrible de la mente de Allen. Además no se si será que el cambio radical de no rodar ABSOLUTAMENTE nada del metraje en USA (y no pisar New York, y hacer que Londres luzca preciosa, y bonita), hace que el cambio sea más notable.

La película está centrada en la suerte. Pero no debemos llevarnos a engaños. Allen no ha sido, ni será, un director "convencional" y desarrolla este tema, sin que parezca que lo hace. No puedo ser más explícito (que sino Pablo me mata ;) ;) ;) ) ya que este GUIÓN es uno de esos que si doy alguna pista, lo cerceno, sobre todo en su final. ¡¡¡ PERO OJO !!! Que nadie piense que es una cinta en la que todo el valor está en una sorpresa final, no, no me refiero a eso. Trataré de explicarlo......

....A grandes rasgos, este guión bebe de esencias como la referida del propio Allen ("La Otra Mujer"), incluso de "Delitos y Faltas" (Crimes and Misdemeanors) y además tiene cierta "simbiosis" con Hitchcock, pero, sin embargo, el proceso de gestación de la cinta, es justo, al contrario que hacía Don Alfredo: Este planteaba someramente las motivaciones de los personajes, luego iba al meollo de la trama y, a partir de ahí, construía el grueso de la película, con las consecuencias.

Pues bien, Woody Allen con los mismos elementos nos presenta, JUSTAMENTE lo contrario: El grueso de la cinta son las motivaciones de los personajes. Luego nos presenta el momento crucial como consecuencia de estas y a partir de ahí, lo que le interesa, es el desenlace, incluyendo los necesarios giros de la trama, ABSOLUTAMENTE NECESARIOS Y GENIALES, que explican el objetivo esencial, la tesis que defendía desde el primer momento (aunque el espectador no lo haya visto hasta el final). Allen es franco, sin trampa ni cartón, pura honradez, y encima, logra un desenlace apoyándose en un elemento visual, UNA METÁFORA EN DOS SECUENCIAS paralelas que me parece lo más fresco que he visto este año, y como decía, ¡¡¡ en un director de 70 años !!!

Allen sigue su estilo visual de siempre, con una gramática de planos muy sencilla, abusando de su plano-contraplano de siempre, movimientos de cámara contados y matemáticamente planificados. Pero lo que más le gusta a Allen es mantener los planos todo lo que puede, dando cuerda a sus actores para que hablen, se explayen, expresen o "whatever". Es una gozada, as usual, y Jonathan Rhys Meyers da el punto exacto de claroscuro que requiere su personaje, y Scarlett Johansson hace una química con él de resultados explosivos.....

...Este reparto es casi en su totalidad nuevo. Todos rinden a un nivel notable, incluida la Johansson, que a priori podría parecer que no era adecuada, pero por lo apropiado de la situación está perfecta. Aunque es cierto que gran parte del mérito es de Allen, que no sólo escribió el papel muy ajustado a su actriz, sino que además la contrasta siempre con Emily Mortimer, morena, delgada y con un personaje mucho más apagado que la (en la película) rubia, neumática y bastante sexual Johansson. Rhys-Meyers también está muy bien. El resto de los personajes son notablemente más secundarios, aunque hay que destacar a Matthew Goode, que encarna al inglés de clase alta, de moral un tanto distraída a la perfección.

A este respecto, me llamó muchísimo la atención que, si no me falla la memoria, es la primera vez que Allen se desmelena en términos eróticos -bueno, un desmelene muy controlado, a ver qué vais a pensaros- y tiene un par de secuencias de alto voltaje, en especial el conocimiento entre Rhys-Meyers y Johansson, de puro cine negro y en el que los diálogos y situación son de antología, y otra que no puedo contar porque destriparía un elemento clave de la acción, pero en el que sólo puedo decir que llueve a cántaros.

Lo que aún no he contado es ¿de que va?.. Pues bien, la trama narra las andanzas de Chris Whilton (Jonathan Rhys-Meyers), un ex-tenista profesional metido a profesor, de origen irlandés y muy humilde, que conoce a Tom Hewett (Matthew Goode), un rico heredero inglés con el que rápidamente se congracia. Así entra en la familia Hewett y conoce a la hermana de Tom, Chloe (Emily Mortimer), con la que terminará por casarse, y a Nola (Scarlett Johansson) actriz de origen americano y prometida de Tom, con la que inevitablemente comenzará un romance. Tanto Chris como Nola comparten orígenes humildes y han crecido en ambientes difíciles (el padre de él era un fanático religioso y el de ella la abandonó), pero mientras que la fuerza motora de él es escapar de esos orígenes a toda costa, económica, social y culturalmente, y esto lo lleva a abrazar el matrimonio con Chloe, Nola nunca deja de confiar en su talento como puerta al triunfo, lo cual marcará sus destinos en la película. Ella se abandona a su SUERTE y él, trata de cambiar la suya. Y este es el tema de fondo de la película, como ya dije, la suerte y que se desarrolla un poco en torno al DRAMA de “Crimen y castigo” (y la referencia que hago a Dovstoievsky no es casual, pues el protagonista lo lee durante una escena del metraje).

Uno de los apartados que no puedo dejar sin contestar, es aquel sobre la banda sonora. El drama continuo que vive el protagonista, ese tono trascendental y dramático continuo, Allen lo detalla con el "score". Abandonando sus habituales y propios temas de Jazz, Allen usa una banda sonora compuesta ÍNTEGRAMENTE por arias de ópera cantadas por Caruso. La profundidad de voz, unido a lo precario de las grabaciones (y es que el material es así "per se") hace que se recalque el tono trágico de la cinta. Además, apoya hasta en los momentos de intriga de la tinta, ya que "Match Point" posee incluso momentos de cine policial, muy al estilo de Allen, donde sólo ahí, con los detectives, se permite un momento cómico, no sólo muy gracioso, sino sutil y perfecto.

Otro detalle que me ha encantado, es que, as usual, Allen cuida con ESMERO los detalles. No hay uno que se le escape, y los subraya con elegancia, con sutileza... con clase. Quizá, el único pero sea su metraje, algo excesivo, al que le pueden sobrar como 5 o 10 minutos..pero es una gota de agua en un océano ejemplar.

Una cinta que no parece el Allen de hace dos o tres años, pero que lo es en su totalidad y que constituye una joya, una pequeña obra maestra, en la ya excelsa carrera del de Nueva York. Que pese a estar rodada en Londres (donde Allen es capaz de hacer que se vea preciosa, aunque sea desde un "pisito") y que pese a ser un drama, a tener tintes de tragedia, el guión es tan fresco y reluciente que deja un espléndido sabor de boca.

Match Point --> 9,5 / 10

domingo, julio 08, 2007

La Señora McGinty ha Muerto

Tras el habitual rugido de león, y el conocido logo de la Metro, arrancamos la cinta con el leve contrapicado de un letrero de madera en el que aparecen dibujadas tres horcas y un nombre: "The Hangman´s Rest"; probablemente perteneciente a una posada o un pub. Es de noche, y la ausencia de música nos permite escuchar claramente el siniestro chirrido del cartel que oscila empujado por el viento; el único sonido apreciable hasta que, en el siguiente plano, contemplamos los pies de un hombre que caminan lentamente por un sendero de crujiente arenilla. La apertura del plano nos revela que pertenecen a un típico "bobby" inglés, que camina por una calle solitaria de forma extrañamente furtiva, mirando hacia atrás con cierta inquietud y acercándose a una ventana cerrada, sobre la que golpea suavemente con sus nudillos.

En apenas unos segundos y con gran economía de medios, el espectador se ha visto inmerso en un clima de intriga propio de un thriller. ¿A qué obedece el extraño comportamiento del policía? ¿Por qué adopta ese aire misterioso? ¿Nos está preparando el director con este clima inquietante para verle convertirse en la posible víctima de un ataque inesperado? ¿Y esa llamada enigmática en la ventana, en base a lo que parece una clave secreta establecida de antemano? ¿Vamos a contemplar quizá la recepción de un execrable soborno o alguna otra actividad delictiva por parte del representante de la ley?

El interrogante se aclara tras unos breves segundos de espera: La ventana se abre silenciosamente, y, tras un leve instante, una mano sin rostro surge de ella sosteniendo...Una jarra de cerveza que el policía, pese a estar de servicio, recoge con deleite. ¡Falsa alarma! El espectador sonríe y toma conciencia de que su primera impresión era equivocada: Esto va en plan de coña, no hay por qué preocuparse. Pero justo en ese momento, cuando acaba de bajar la guardia, un vertiginoso barrido hacia la izquierda desplaza su atención hasta la fachada de una casa, mostrada en plano general, en la que una ventana iluminada muestra, recortada cual sombra chinesca, la silueta de una mujer que está siendo estrangulada. El regreso a la figura del policía y el toque humorístico que conlleva la devolución de la jarra, ya vacía (cuando el "bobby" se dispone a marcharse la mano sin rostro le agarra del brazo y muestra su palma extendida en clara exigencia de pago, que el agente cumple con evidente desgana) sólo sirven para remarcar el carácter a la vez cómico y siniestro de la situación: Mientras ese zoquete bebe a escondidas estando de servicio, una mujer está siendo cruelmente asesinada.

El paso posterior del policía por delante de la ventana iluminada, en la que ahora se recorta la ominosa sombra de la víctima ahorcada, establece un lazo con las sogas del cartel contemplado en el inicio de la secuencia y le desvelan sin duda posible al espectador la naturaleza de lo que va a ver: Una mezcla de thriller policíaco y comedia en donde las apariencias engañan y las sorpresas, jocosas o desagradables, están a la vuelta de la esquina. En apenas dos minutos de metraje, y sin necesidad de una sola línea de diálogo, George Pollock y su equipo no sólo han definido su estrategia de forma tan efectiva como pasmosamente simple, sino que además han dado muestras de su facilidad para cambiar de registro (del humor al drama y viceversa) de modo coherente y homogéneo manteniendo en todo momento la atención de un público que contempla expectante los acontecimientos que se describen en la pantalla, sin ser capaz de prever lo que sucederá a continuación.

Ciertamente, este arranque no es suficiente para proclamar genialidad alguna en la labor del director de la Serie Marple, pero ejemplifica la más que digna habilidad profesional del mismo, en especial cuando se compara con los interminables, plomizos y manidos prolegómenos que Lumet y Guillermin exhiben en las dos cintas de las que antes hablé como botón de muestra de las adaptaciones cinematográficas de Christie.
Por otra parte, también la presentación del personaje principal en "McGinty" resulta mil veces más ágil y memorable que su equivalente en "Muerte en el Nilo" u "Orient Express": Los créditos iniciales del cinta muestran un plano general de la fachada de un Palacio de Justicia ("MGM Presents") seguida de una vista general de la sala en la que se está celebrando un juicio ("A Lawrence P. Bachman Production") en la que un leve zoom encuadra la figura de uno de los miembros del jurado: Una anciana con gesto cómicamente concentrado ("Margaret Rutherford"). Y si rápida y certera es la identificación de la protagonista, no menos aguda es la descripción de su carácter: Cuando los doce miembros del jurado se retiran a deliberar, el inspector Craddock (personaje habitual en las obras marpleianas de Christie y presente en las cuatro cintas de la Serie Marple bajo los rasgos del actor Charles Tingwell) augura un rápido veredicto dada la rotundidad de las evidencias acusadoras; pero sucesivos planos que muestran las idas y venidas de un policía entrando y sacando tazas de café de la habitación en donde el jurado está reunido, así como los bostezos del fiscal y del defensor (por no hablar de la imagen del juez dormitando de puro aburrimiento) revelan que la deliberación está siendo mucho más larga de lo esperado.
Cuando finalmente el jurado vuelve a la sala, el magistrado interroga al portavoz del mismo:
- ¿Tienen ya un veredicto? - No, señoría - confiesa el portavoz. - ¿COMO HA DICHO? - grita el juez con evidente irritación, comprensible tras el largo período de deliberación. - Nos ha sido IMPOSIBLE llegar a un veredicto unánime, señoría. - Bien, pues entonces sigan deliberando hasta lograrlo. - Me temo que sería una pérdida de tiempo, señoría - asegura convencido el portavoz, al tiempo que gira su cabeza hacia la izquierda, clavando su mirada en algo que está fuera de campo.
Comienza aquí un travelling lateral que sigue esa dirección y va mostrando uno a uno a los diferentes miembros del jurado, cada uno de los cuales imita sucesivamente el mismo giro del rostro hacia la izquierda, como si pasaran silenciosamente un invisible testigo de uno a otro con la mirada, hasta llegar a la persona situada al final de esa cadena de jurados, destinataria final de todos esos reproches silenciosos...Que no es otra que Miss Marple, que mantiene la mirada fija en el frente con expresión de absoluta obstinación.
Cuando la anciana abandona la sala y pasa junto a Craddock, este comenta en voz alta y con obvio retintín:
- Si alguna vez he visto un caso claro, es este; pero por lo visto un miembro del jurado se ha mostrado deliberadamente terco...
A lo cual Miss Marple, recogiendo el comentario y volviendo la cabeza, aclara: "Más de uno, inspector, se lo aseguro". "¿Sí?", se interroga Craddock. "En efecto - responde Miss Marple - "ONCE, para ser exactos". Tras lo cual se marcha tan tranquila.

En este corto pasaje de apenas cuatro minutos, Pollock y los suyos han hecho algo más que suscitar la sonrisa del espectador: Han dejado sólidamente establecidas las pautas de comportamiento de su heroína, de forma que su actitud posterior le resulte completamente creíble al público, avisado previamente de que es una mujer con carácter, de férrea voluntad, que no se deja presionar ni engatusar por nadie y que está dispuesta a llegar adonde sea con tal de defender lo que cree justo. La imagen frágil y delicada de la Jane Marple literaria se borra así de un plumazo para ser sustituida por una detective mucho más activa y decidida pese a su avanzada edad, que a diferencia de su modelo novelesco gusta de llevar directamente las riendas de la investigación.
Anímense a verla..es una delicia.

Jane Marple

Resulta difícil apreciar los méritos de la adaptación al cine de un personaje como Jane Marple sin conocer previamente las pautas básicas que la definieron en su medio habitual, el literario. Entre otras cosas, porque al verla hoy convertida en parte indiscutible del olimpo de la novela policíaca, y rivalizando en popularidad con los más grandes mitos del género, es posible que la mayoría de los aficionados al mismo no tengan conciencia de hasta qué punto la creación de Miss Marple fue una apuesta arriesgada y rompedora en su momento por parte de Agatha Christie.

En aquellos días (finales de la década de los 20) los personajes femeninos ya se habían abierto camino en el ámbito policiaco, y la propia Christie había contribuido a ello introduciendo desde sus primeras novelas a heroínas como Ann Beddingfeld, "Tuppence" Beresford o "Bundle" Brent, certificando que pese a su formación victoriana tenía una mentalidad bastante progresista con respecto a la capacidad de las mujeres para valerse por sí mismas y superar, si se daba la ocasión, a los héroes masculinos, nada extraña en una escritora que con apenas 30 años ya había dado la vuelta al mundo (y en una época en la que ese periplo no era precisamente un cómodo tour organizado por una agencia). No obstante, la práctica totalidad de esos personajes femeninos, por otra parte nada inhabituales en el medio, eran jóvenes y activos, llenos de energía aventurera.

Jane Marple, por contra, se diría una creación lastrada a priori por su carácter de frágil anciana carente de mundo y enterrada en un aburrido entorno rural (el pueblecito de St. Mary Mead) que constituye su pequeño universo; el típico personaje que podría tener cierto encanto como secundario de más o menos peso pero al que ningún autor en su sano juicio elevaría a la categoría de protagonista por su nulo atractivo y ausencia de posibilidades dramáticas. Sin embargo Christie no sólo asume ese reto, sino que sale triunfante del mismo; y lo hace gracias a que Miss Marple supone la quintaesencia de dos principios básicos en el pensamiento de su creadora, que sus lectores han aprendido a apreciar:

  1. Las Apariencias Engañan.
  2. La naturaleza humana es tristemente similar y predecible en cualquier época y lugar.

Ya con Poirot, Christie ya había roto moldes diseñando voluntariamente a un personaje lo más ridículo posible (un enano fatuo y calvo con bigote daliniano y engolado acento francés), incisivamente bautizado con un nombre grandilocuente (Hércules) que chocara aún más con su insignificante aspecto, todo ello con objeto de suscitar, por contraste, una mayor admiración hacia su inteligencia superior en el lector una vez que esta se pusiera de manifiesto. Se trata de un recurso ya visto anteriormente en el género que sería muy utilizado en lo sucesivo en el ámbito del whodunit policiaco, no sólo literario sino también cinematográfico o televisivo (piénsese en el célebre Teniente Colombo, por ejemplo, y en su pinta cómicamente desarrapada que hacía sonreír y confiarse a los asesinos...Para su desgracia :D), pero que pocas veces ha alcanzado un grado de excelencia y elegancia como el logrado por Christie en el personaje de Miss Marple.

En ella, lo excesivo, lo grotesco o lo excéntrico se deja a un lado para mostrar la más engañosa apariencia de insignificante vulgaridad. Poirot es carismático a su manera, y no deja de ser un detective profesional, pero la anciana solterona está conscientemente revestida de una apariencia gris, tan venerable como anodina. Eso hace que el esfuerzo necesario para convertirla en una investigadora digna de admiración sea considerablemente mayor, pero Christie lo consigue con pasmosa facilidad a lo largo de las 12 novelas y 20 cuentos que constituyen la totalidad de sus aventuras (mucho menos numerosas que las de Poirot, a las que Christie dedicó algo más del 50 % de su producción policíaca global).

No obstante, su primera aparición, en el relato "El Club de los Martes" (1928), ya deja clara la oculta singularidad del personaje. En él, cinco personas que se consideran, por sus respectivas actividades, especialmente capacitadas para el análisis de la naturaleza humana (un escritor, una pintora, un sacerdote, un policía y un abogado) constituyen una tertulia dedicada a examinar casos criminales de la vida real con objeto de competir a la hora de resolverlos. Las reuniones del grupo de celebran en la plácida vivienda de la tía soltera del escritor, la cual sorprende a todos manifestando su deseo de participar en la discusión, deseo que se le concede por pura cortesía aunque los cinco miembros del club estén convencidos de la nula aportación que una vieja pueblerina puede realizar a la misma. El resultado final es previsible: La vieja pueblerina le da una lección de humildad a sus ilustres compañeros demostrando su mayor capacidad para la deducción detectivesca para pasmo generalizado.

En el futuro, serán muchos criminales los que cometan el mismo error, fiándose de las apariencias y menospreciando las indagaciones de quien parece ser tan sólo una anciana chismosa e inofensiva, al tiempo que los lectores disfrutan comprobando como, en el duelo invisible entre asesino y detective, el contendiente aparentemente más débil es finalmente quien sale ganando, como pequeño consuelo frente a la injusticia reiterada que preside el mundo real (en donde el fuerte aplasta al débil con total impunidad). Una victoria reforzada por el carácter netamente moral (que no moralizante) que tienen a menudo las investigaciones de Jane Marple, que lejos de estar impulsadas por la curiosidad morbosa en los asuntos ajenos, aunque superficialmente lo parezca, suelen tener como objetivo el justo castigo de quienes se consideran por encima del bien y del mal.

Hay variados ejemplos de ello: En "El Caso de los Anónimos", Miss Marple se siente obligada a aclarar un crimen que emplea como estrategia el más despreciable y cobarde de los ataques: La calumnia lanzada desde el anonimato , mientras que en "Un Puñado de Centeno" es la ira suscitada por el cruel asesinato de una ingenua sirvienta a la que la anciana conocía, la que le impulsa a salir de su cómodo retiro y emprender una investigación contra reloj para alcanzar a un astuto estrangulador cuando estaba ya a punto de salirse con la suya.

Pero es quizá en "Némesis" donde quede de manifiesto más claramente el carácter justiciero de Jane Marple; en esa novela, el fallecido millonario Jason Rafiel (al que conoció en un libro anterior, "Muerte en el Caribe") utiliza su testamento para encargarla a la anciana una misión desde la tumba: Averiguar si su hijo, al que repudió tras ser condenado por asesinato, era en realidad inocente de sus cargos. El adinerado magnate, que podría haber elegido a los más prestigiosos detectives para realizar ese último deseo, escoge a una vieja y frágil solterona para llevar a cabo la investigación, sabedor de que llegará hasta el final inexorablemente, sea cual sea el resultado. Ella será su Némesis particular, su encarnación personal de la Diosa Virgen de la Venganza griega (obsérvese la ironía de Christie al investir como tal a una solterona de educación victoriana que, muy probablemente, no haya conocido varón).

En consecuencia, la engañosa apariencia de una ancianita frágil e inofensiva oculta una voluntad de hierro, una inteligencia superior y un sentido moral de la justicia que le dotan de un insospechado interés. Además de ello, permiten a la autora desarrollar como nunca su convicción sobre el carácter inalterable de la naturaleza humana, desde un punto de vista más bien pesimista. Si Jane Marple resulta una detective soberbia para propios y extraños pese a su falta de mundo, es porque no hace falta esa experiencia mundana para desarrollar la capacidad de observación y de análisis de la gente y su carácter. En su minúsculo pueblucho, Miss Marple ha asistido a todo tipo de mezquindades, rencores, ambiciones, odios y pasiones, y esos sentimientos son los mismos en todos los lugares del planeta. En relación a ello, conviene recordar que Jane Marple es un personaje parcialmente basado en la propia abuela de la escritora, una mujer aparentemente anticuada y aislada del mundo que maravillaba a la pequeña Agatha por su facilidad para "calar" a todo tipo de gente; su personaje de ficción posee el mismo don y el mismo convencimiento de que la naturaleza humana es (tristemente) previsible, y esa capacidad es un arma de investigación mucho más útil que cualquier lupa sherlockiana o laboratorio criminológico.

Desgraciadamente, también resulta menos lucida en su plasmación cinematográfica, lo cual nos devuelve al problema inicial. Con esta breve semblanza de las características del personaje de Miss Marple, los inconvenientes de su traslado al cine se hacen patentes en toda su intensidad: Las únicas dos opciones posibles para llevar a cabo la tarea eran respetar servilmente la visión de Christie (que conducía casi de forma inexorable a la más sosa monotonía y el consiguiente aburrimiento del público) o atreverse a cambiarla significativamente (lo cual auguraba no pocas dificultades de remodelación para preservar el espíritu del personaje).

La segunda era, obviamente, la más difícil, pero también la más aconsejable; la opción que adoptaría un cineasta de prestigio que hubiera asumido seriamente dicho trabajo con espíritu creativo...O un director lo bastante desconocido y humilde como para no tener nada que perder al asumir ese reto con valentía y sin complejos.

Whodunit

El Cine negro tiene un subgénero (menos preciado), el de la novela problema o mejor dicho, al que conocemos como "whodunit", cuyo mayor y más brillante exponente escrito es Agatha Christie.

Rama esencial de la novela policíaca que tuvo su época dorada en el período de entreguerras (años 20 y 30), el whodunit (cuyo nombre proviene de la pregunta "Who has Done It?", ese "¿Quién es el Asesino?" que constituye la premisa básica sobre la que gira este tipo de novelas) posee, en su sentido clásico, una estructura de "problema de lógica" (de ahí que también se le conozca como "novela problema") que le hace especialmente difícil de adaptar al cine. Por naturaleza constituye una especie de partida de ajedrez entre autor y lector que miden sus respectivas inteligencias: El primero intentando manipular al segundo sumergiéndole en un entramado de pistas, sucesos y deducciones no siempre fiables hasta el momento de la resolución final; este, por su parte, tratando de adelantarse a la estrategia de su adversario adivinando sus movimientos antes de que enseñe sus cartas definitivamente al final del relato.

Ese componente de reto, de desafío al lector que tiene el whodunit (a menudo formulado explícitamente, tal y como hacían escritores como Ellery Queen en sus primeras novelas) es el que explica su éxito popular. Resulta muy fácil (si la estructura es hábil) implicarse en la trama y enfrascarse en la solución del enigma planteado, lo cual proporciona una lectura absorbente y placentera, repito, siempre que uno decida participar en el juego. Pero también implica no pocas dificultades de adaptación cinematográfica en la medida en que resulta poco interesante desde el punto de vista del lenguaje visual. Los mismos componentes que por escrito contribuyen a sumergir al lector en la historia (interrogatorios, hipótesis, análisis de coartadas, etc.) son para el espectador de cine una estática y monótona invitación al tedio plasmadas en la pantalla.

El whodunit suele tener poca acción, escaso "movimiento", tendencia al exceso verbal y muy contada variedad de escenarios, lo cual automáticamente le convierte en "veneno para la taquilla" si no se opta por realizar cambios notorios en el salto del libro al celuloide. La pega es que del mismo modo que un puzzle al que se le modifica una sola pieza deja patentemente incompleto el conjunto final, el buen whodunit suele tener un armazón de rompecabezas policíaco que dificulta las remodelaciones, porque cada elemento tiene su razón de ser (y de estar) para conseguir el resultado final deseado. Cualquier modificación importante, en consecuencia, puede arruinar el efecto buscado, quitándole toda la gracia al asunto y echando por tierra su posible interés. Ese es el motivo por el que muchos cineastas, Lumet y John Guillermin entre ellos, a la hora de adaptar uno de los whodunits puros y duros de la Christie, (que tiene otras obras policíacas más heterodoxas y con más posibilidades cinematográficas, irónicamente desaprovechadas por el Séptimo Arte) han optado por no complicarse la vida y convertirse en serviles ilustradores, con la mayor fidelidad posible, del original literario de turno.

"Asesinato en el Orient Express", quizá la más canónica adaptación de Agatha Christie para la pantalla, es una buena muestra de ello, así como de las miserias de esa opción: Se trata de una cinta aburrida, repetitiva, repleta de burdos subrayados en forma de flashbacks que le recuerdan machaconamente al espectador lo que tal personaje hizo o dijo, con un cansino desfile de interrogatorios y teorías, que sólo se sostiene gracias a su impresionante reparto de estrellas y la esforzada labor de un irreconocible Albert Finney como Poirot, justamente antológica; pero que en cualquier caso está a años luz del vigor y la fuerza de otros trabajos de Lumet que pueden parecer erróneamente de corte similar pero que estaban concebidos, ya desde su origen, para la interpretación en vivo ante un público (lo cual marca una GRAN diferencia que influye en toda su estructura y una ventaja palpable), como las numerosas obras de teatro llevadas a la pantalla por el cineasta neoyorquino. Quizá Lumet creyó que adaptar a Christie era una labor equiparable a hacer lo propio con un "12 Angry Men", por ejemplo, pero se equivocaba de medio a medio, y los soporíferos resultados así lo demuestran, aunque el cineasta se muestre más que satisfecho del resultado y de las nominaciones al Oscar con las que arrambló. Lógicamente a Guillermin, director mucho más mediocre, no le fue mejor con el mismo sistema pese a contar con un reparto no menos ilustre en su "Muerte en el Nilo". (Dicho sea de paso, resulta significativo que este tipo de adaptaciones "canónicas" de la Christie parezcan seguir la tónica del cine de catástrofes de los 70, con luminosas reuniones de estrellas colocadas en torno a lo que frecuentemente era la nada más absoluta).

Pero una vez expuestas las dificultades que conlleva la versión cinematográfica de un típico whodunit literario, ricemos ahora el rizo: Imaginemos que el reto a superar no es ya la adaptación de una novela como "Orient", que al menos cuenta con un detective peculiar y atípico como protagonista, no desprovisto de cierto carisma, sino la de un libro cuya heroína es, al menos en apariencia, la apoteosis de la vulgaridad y lo anodino: Una anciana pueblerina de unos 70 años cuyas actividades más frecuentes son la jardinería (pasión compartida por su creadora), hacer punto y tomar el te con un puñado de chismosas... Seamos sinceros: ¿Verdad que no suena muy prometedor?. ¿Quién demonios pagaría una entrada para ver a semejante mostrenca?

Nadie. O al menos eso debieron pensar los productores de cine de todo el mundo. De ahí que, pese a ser uno de los personajes más famosos de Christie, (y a diferencia de Poirot, que ya en 1931 estaba presente en la gran pantalla con "Alibi", de Leslie Hiscott), Jane Marple necesitara más de 30 años para debutar en el cine y ganarse el favor de los espectadores. Es obvio que el personaje daba repelús a todo tipo de cineastas por su inequívoco aire de "veneno para la taquilla", y eso la condenó a la indiferencia durante lustros. Pero en el fondo, como tantas veces suele ocurrir, la solución del problema era sólo una cuestión de imaginación.

Friends with Money


No es que la Jennifer Aniston me parezca mal actriz o incluso fea..no, por supuesto. Es guapa, muy guapa y suele sacar mucho partido a su físico. Me refiero a vestir bien, saber elegir donde posa, y ese tipo de cosas, que nadie piense que digo que está donde está por su aspecto :) . Incluso en su filmografía y por supuesto en "Friends" lo hace bien e incluso se puede decir que es una actriz (con sus virtudes). Por ahí no irán mis críticas en contra de "Amigos con Dinero", no, no irán por el lado de la actriz protagonista...Ni mucho menos. El elenco de actrices y actores de la cinta es impresionante. Una guapísima Catherine Keener (y muy buena actriz, desde Survival Quest, Johnny Suede, Living in Oblivion o por supuesto su mejor papel [a mi juicio] en S1m0ne), pasando por Joan Cusack (estridente y perfecta, como casi siempre) y acabando en Frances McDormand (relegada a secundarias de mucho lujo, una pena). Tampoco serán los papeles masculinos: Jason Isaacs, Timm Sharp y el Ally McBeal Greg Germann (el más soso y menos actor de los tres). No. El problema de que "Amigos con Dinero" sea una mala cinta está en la dirección: Nicole Holofcener. El guión me parece bueno (y es del mismo tipo), tiene 4 historias en una. Es un drama sencillo, casi cómico algunas veces (no en vano TODAS las protagonistas han hecho con éxito comedia) y muy fácil de llevar. No, como digo el error está en la dirección. NEFASTA, NULA, copiada, casi bastarda diría yo (es decir, una mala copia). Esta guionista y directora, especializada en cintas "de mujeres" (aquí si que me pueden mal-interpretar, el término lo uso peyorativamente, sobre ese cine/televisión hecho por mujeres para mujeres (puaj..sólo de pensar que alguien haga algo con esa intención es triste: Todo está hecho para todos, es como decir que un pelirrojo con 3 dedos hiciera cine para pelirrojos con 3 dedos: ¿a qué no tiene sentido? ..pues eso) que ha ido pasando por etapas para certificar su "feminidad": Episodios de "Sex and the City", "Gilmore Girls", "Six Feet Under" y ahora esto.

La chica, en la dirección, se equivoca precísamente al querer "machacar" una y otra vez el mensaje "feminista" del guión, como si hiciera falta :). Una y otra vez repite escenas, recae en posiciones de cámara absurdas para centrar la imagen sobre una mujer (cuando hay 3 más en escena, o hay un grupo, o es un plano fijo, ....). Las secuencia están mal enlazadas y el ritmo es insufrible. En fin, un trabajo nefasto de dirección.

Una pena, porque las interpretaciones dan más, la historia es curiosa, dramática y cariñosa a la vez y se podría haber hecho un dramón, con toques de humor; o una comedia con pinceladas de drama, muy redonda, en otras manos, con otra visión sobre las cosas, claro.

jueves, julio 05, 2007

Últimas vistas

Voy a hacer una entrada de Cine, para que no se diga :-P

Voy a repasar las últimas pelis que he visto, todas en los aviones Madrid --> Quito --> Madrid...que conseguimos viaja en Business gracias a mis habilidades negociando..la vena de consultor hizo todo el trabajo...

Las pelis han sido:
  • Burt Munro --> Muy buena, mucho. Trata de un hombre mayor, más bien anciano, de Nueva Zelenada, que quiere viajar hasta Utah para participar en los lagos salados en una carrera de velocidad con su moto antigüa. Grande, muy grande la historia. La gran actuación de Anthony Hopkins merece la pena por si misma, pero es que la historia es tierna, graciosa, dura en algunos momentos y emociona. Yo me lo pasé pipa, y me emocioné muchísimo. Muy recomendable
  • Marie Antoinette --> No me ha gustado mucho. La Sofia Coppola hace una peli "moderna" sobre un personaje histórico que no cuela. Música moderna, con imágenes de época, gazapos increíbles (se ven las zapatillas deportivas plan "nike" de la Kirsten Dunst un par de veces entre los zapatos "de época"), etc. En fin, mala.
  • The Astronaut Farmer --> Muy en la línea de la primera que pongo aquí, también me ha gustado y emocionado mucho. Eso si, en el planteamiento es bien diferente de Munro, pues esta es totálmente inventada e imaginativa, mientras que la primera era una historia real. Pero ambas, son dos sueños hechos realidad sobre lo importante que es perseguir lo que queremos. Como dice el protagonista de The Astronaut Farmer, un genial Billy Bob Thornton: If we don't have our dreams, we have nothing. A parte de la gran actuación del Billy Bob, destacan la de Virginia Madsen (que hacía mucho que no la veía en el Cine), y la de J.K. Simmons. Muy recomendable
  • The Prestige, El Truco Final --> Christopher Nolan es uno de mis directores favoritos, y no podía evitar ver esta peli. Trata de dos magos amigos pero enfrentados por ver quién hace el truco definitivo, en una carrera dura y sin concesiones. Dos buenas interpretaciones: Hugh Jackman y Christian Bale, acompañadas del genial Michael Caine y la guapísima, preciosa, belleza sin par y buena actriz que es: Scarlett Johansson. Merece la pena verla.

El Ecuador

Este blog cada día que pasa se parece más a un blog sobre viajes que a uno de Cine (que es como empezó) ...pero bueno, todo sea por la Agencía de Viajes en la que trabajo :-P

Esta vez he pasado una semana en Quito. Trabajando en un proyecto con mi compañero y amigo Román.... Las jornadas de trabajo han ido bien y hemos pasado un fin de semana allá (los días de trabajo eran jueves, viernes y lunes).

Aquí os dejo una afoto mía tomando unos jugos en la cena del viernes...


Lo más destacado ha sido la visita a La Mitad del Mundo. Es decir, donde se hizo la Primera Misión Geodésica y lo que es más importante, el punto de Latitud 0º, 0" y 0'. Ahí donde la tierra se divide en dos mitades :)
La Primera Misión Geodésica llegó al Ecuador en 1 736 conformada por los franceses Pedro Bouger, Luis Godin y Carlos María de la Condamine, los españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa y el ecuatoriano Pedro Vicente Maldonado para comprobar de manera científica la redondez de la Tierra. Luego de la visita de la Misión, cuyos estudios duraron nueve años, se empezó a llamar al territorio de los alrededores de Quito como "Tierras del Ecuador" tomando como referente al paralelo que divide al planeta en dos hemisferios. Una segunda misión arribó a suelo quiteño en 1 802, encabezada por el francés Charles Perrier y se establece en el país y corroboró los datos obtenidos por el primer grupo de investigadores.

La verdad es que estar en el ecuador tiene un aire "fantástico" alrededor. Aquí os dejo una imagen donde tengo el pie izquierdo en la Zona Norte de La Tierra y el derecho en el Sur....y yo mismo estoy entre ambos hemisferios...


Por lo demás, el país tiene sus contrastes...muy de América Latina..y daría para una entrada más grande en el blog.